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viernes, 22 de octubre de 2010

Creación poética: haikus



La mora dulce me alegra
como la música.

Y, mientras el árbol
lodoso observa
aludes de sexo.

Las flores vibrantes
borran el invierno.
Así empieza la primavera.

(Luzmila Quezada)

Caballo que no merecía tener corona
botella
acababa arrastrándose
ensimellada
arrimelecidall llover.

Mujer inmerecida
por los glunicornios
del atardecer.

(María Fernanda Román)

Gran felicidad siente
la familia
en la mesa
al comer tallarín.
Dedo
Oscuro
Obedece
el amargo presentimiento
Enfrentar
el despiadado destino
sufrir
con la verdad.

(Gonzalo Echegaray)



El ámbar cae
a borbotones
desde la lejana
colina.

El lecho ocasiona arañazos
silenciosos
sin correr.

El orzuelo
onanista
ambicionaba aretes
sencillos
de cuero.

(César Pancorvo)

Helado para ti
Princesa
para que poseas Felicidad
y
no te Conviertas en Amargada Bruja.

Caníbal,
Liberaos Sin Miedos
y
Sacudid Dientes.

Hoy
ha muerto un Amigo
de Camino al Tren para Regresar a la
Realidad.

(Elí De la Rosa)

El odio
ornamental
levanta ánimos
sobre el fracaso
si se esconde
en nuevas victorias.

El banco
abrió
para el
solitario
triste.

(Jocelyn Vilela)

Todos los demonios
son malos
pero pocos
temen la soledad
en sus castillos.

¡Humano!
Oprime esos sueños
sedientos de manipulación.

Cuando otros sufren
negamos simplemente
esperanza.

(Jacqui Villiger)

La palmera cae
corazón arrugado por la muerte
ahora es corazón de piedra.

Semen nocturno y obligado
once veces mueres cerca
once veces muere mi destino.

La noche queda vacía y seca
seco cuerpo sin sentido.

(Luis Guevara Llontop)

Cayo de Satanás
agonía
del abismo naciente

Oscuridad en alaridos
asustan
el mal durmiente

El karma engancha el destino
Del sombrero,
El césped dice enfermiza
A la leal lujuria,
Ella piensa
Sombrero,
Pisa al césped.

(Claudio Villacorta)

El relajo de mi duda
Se basa en la seriedad
De mi preocupación

El frío de mi cansancio
Es por la severidad
De mi sueño

(Rodrigo Cueva)

domingo, 17 de octubre de 2010

Caligramas

(Hacer click en la imagen para observar los textos con mayor precisión)



Luzmila Quezada



María Fernanda Román



Claudio Villacorta



Mauricio Contreras

sábado, 16 de octubre de 2010

Creación poética


(César Pancorvo)

Confesión y entrega

Y el corazón,
Cual tambor en mi pecho,
Con la carne mortal con que buscamos
Saciar nuestras dudas y complejos,
Me sigue a donde voy y me sirve de guía.
Dentro de mí, palpita, cual flor y su fruto,
Y hay pavor, pero no lágrimas,
En el lugar donde no hay telón
Y los gritos atraviesan los techos
A la vez que traspasan las sombras
Mientras que al cielo se le ensamblaba la luna.
Ella, descalza, camina hacia mis sombras,
Mientras me dispongo a naufragar en sus primeras olas;
En la paciencia del mundo, madurada despacio,
Me confiesa que, de noche, sola, se casa con la cama
Mientras muchachos y muchachas son una cada noche
Y se comen mutuamente hasta estar saciados.

Las criaturas de momentáneo destello están llenas de mentiras.
Hoy son las manos de la memoria, mañana las del cinismo.
Mas mi tacto, disuelto en tu corriente,
Suave y redonda corriente,
Por las rodillas y más allá pasa;
Insustentable tacto donde el amor flamea
Y va creciendo hasta llevar,
Cual amarillas y sueltas telas,
Ese calor vagabundo;
Imposible es hablarte
Al uno adentrarse atrevidamente
En ese bosque de pulsaciones y espesura.

(Claudio Villacorta)

Calvario

El cuerpo es infinito y melodía a la muerte,
Viviendo (y muriendo) cada día.
Me despliego. Crucifico.
Mi vida ha sido esperarte,
Pero ahora no tiene más que darte.

Como eterno atardecer de felino
Y con el peso de una piedra entre las manos,
El peso de la tarde y la felicidad triste de mi corazón fiel,
Los dedos se lo creen

De noche, solo, me caso con la cama
Y así me acueste, mi vida ha sido conocerte
Me despliego. Crucifico.

De la cabeza a los pies estoy de blanco,
Cuando sopla el invierno o el verano
Y parezca que nada queda entre las manos;
Tras ellas está mi habitación
rica y sombría y es ahí donde
Me despliego. Crucifico.

Sólo quiero ser franco y saber que tú eres franca,
Quedarme en tu recuerdo
Y ser dóciles al amor que nos revive

Pero no,
Se acabó, digo, y me alejo de la iglesia,
Rehusando la rígida procesión a la sepultura
Y encuentro un deslumbrado círculo vacío
Y encuentro un desgastado amarillo
Y encuentro tu corazón herido.
Me despliego. Crucifico.

(Luis Guevara)

La cruz del sur

Arcano sueño, del lirio
Uno de esos blancos días de verano
¿Su nombre? Recuerdo que es dulce y sonoro
¿Qué cielo? El cielo…

Eco espacial
Sueños y luces distantes
Reflejos del Océano callado
Cruz de luces

Mañana sin fin, eterna noche
Voces que cruzan horizontes,
susurros lunares,
reposan en espejos azules.

(Mauricio Contreras)

[sin título]

Imagino,
Lenta y silenciosa
Tras los árboles
Cinturones y medias negras,
No son de rebeldía.
Lento y tenaz el día sumergido,
Con oblicuas, perezosas miradas,
Recuerdo de una piedra
Que hubo junto a un arroyo
Al final del asunto siempre es la muerte,
Y si tu alma, muerte, nos coloca ante ti,
Desea que sea largo el camino.

(María Fernanda Román)

[sin título]

Pronto nos iremos, que las horas pasen
Angustias hechas tactos ardorosos
Llamas rosadas en la mano derecha

¡O nuestra vida o nuestra muerte!
¡O nuestra vida o nuestra muerte!

Un puente indestructible, persiste aún
Como una bala encasquillada,y hay candado pero no llaves
Y así toque mi quena para engañarme, así
En mi párpado late pasado

¡O nuestra vida o nuestra muerte!
¡O nuestra vida o nuestra muerte!

La vibración, a vivir otra vez sobre su vientre
Dejad a los muertos viajar solos en el coche fúnebre

¡O nuestra vida o nuestra muerte!
¡O nuestra mística o nada!

(Diego Rodríguez D.)

[sin título]

Así viva feliz sentada sobre el triunfo
con palillos envueltos en azúcar
rosada.

Dentro de mí, como lento
atardecer de felino
Está mi alma aprisionada,
bajo una piedra de un amor
evolutivo, que subsiste
carente de toda lógica,
en un estómago lleno, como un cóndor saciado,

¿Qué haré conmigo?
No sé cómo liberar este espacio de caricias que no se repiten
de rosas rojo sangre rojo púrpura
de soles que se derraman desde el cielo
de todo lo que se me escapa

de silencios de cuatro años
crepusculares
del calor que me sube a la frente

con su voz, lejana, calma y grave
para poder respirar y alimentarme
de ti.

(Jocelyn Vilela)

[sin título]

Y ahora que te has marchado
se acerca tu voz y me abraza
qué importa que las horas pasen
el quedarme en tu, no sé cómo, teje sueños exhaustos
con los que escapo de mi cuerpo dormido

Mi cabeza se entrega y va tras tu sombra
la sombra trémula que sube por la calle solitaria de olvido
mi cabeza, tras tu sombra, gira ciega
sin temor, ni abismos, gira, gira
e inicio una canción interminable de triunfo.

Pero quedarme en ti, a veces,
me aturde
como el revolcón de una ola envolvente
que a mis labios deja besando la arena
y me arranca, como pétalos, los sueños tejidos
zarpazos que se hunden en el espanto
de no saber cuándo huir
y que te vacían de toda gloria.

(Luzmila Quezada)

viernes, 24 de septiembre de 2010

Ambientación: producción

César Pancorvo

A las tres de la tarde, corre mucho más viento por ese pueblo que parece salido de un lugar rústico de los Apeninos. No hay nadie en la calle. De los pocos pobladores que habitan ese lugar, la mayoría duerme. Mientras, las calles están desoladas, las nubes parecen esponjas y el sol es intenso, pero no hace calor. El polvo es cargado por el medio de la pista, llevado por el viento hacia ningún lado. La mayoría de calles están en pendiente, pero eso no disminuye para nada el paso de algunas ovejas que deambulan de un lugar a otro. Siguen su marcha, buscan a alguien como si no supieran que siempre, a esa hora, el pueblo no es de nadie, salvo de las sombras que se proyectan con más fuerza por los suelos de todo el lugar. Así se siente estar atrapado, estar enrejado por varias montañas que yacen alrededor, que dejan aislada a toda esa aldea.

Claudio Villacorta


Son como gotas de lluvia que caen con mayor intensidad, cada vez más. Una ligera llovizna, un par de gotas, se convierten en miles y caen encima de las personas, empapándolas, humedeciéndolas como intensas lágrimas de un sollozo celestial, recordándoles la importancia de la compañía, el dolor de los acontecimientos pasados o el apuro angustiante que tienen por llegar a su hogar para refugiarse del clima. El piso se humedece, charcos se forman, algunas personas estornudan, otras se tratan de proteger con lo que tienen encima. La nostalgia y los sueños afloran en cada uno de ellos. Y la lluvia sigue avanzando como una infinita legión de soldados aproximándose con ímpetu sobre toda superficie terrena y sus habitantes, sin discriminar a nadie, sin privilegiar a algunos. Solo cae y refresca. Solo cae y atormenta. Pero la lluvia pasa y deja los sentimientos, de cada uno, guardados y dormidos, en espera de ser avivados en otra ocasión.

Fred Mauricio Contreras Valle


Encima del bosque, las nubes grises se reúnen poco a poco. Las gotas caen suavemente y las hojas en las capas de los árboles las reciben, dejándolas caer delicadamente; algunas hojas se desprenden y caen también mezclándose con la tierra oscura. Dentro de los troncos, las pequeñas aves se guarecen y sus nidos se desmoronan sin suerte. Un intenso rayo ilumina el cielo oscuro; desde abajo solo se ven rastros de la luz, que atraviesan las ramas y hojas. Un trueno sigue, retumba como un eco. La lluvia aumenta. Pequeños riachuelos empiezan a nacer pasando por las raíces sobresalientes para posarse como pequeños lagos, donde las hojas navegan. La lluvia continúa toda la noche.

María Fernanda Román Hernández

En una tarde, cuando el sol estaba a punto de ocultarse , un auto gris se asoma por la carretera. Una mujer estaba dentro de él. Con ojos saltones y vidriosos, apretaba fuerte el timón. Una mezcla de cólera y resignación se traslucía por los ojos de Susana. La velocidad aumentaba cada minuto, una curva frustra la trayectoria del auto, frena, todo había terminado.

Gonzalo Echegaray

El auto va por la autopista, ya está atardeciendo después de haber sido una mañana soleada; el cielo despejado y las palmeras le dan una imagen paradisiaca que contrasta con la cantidad de tiendas instaladas a lo largo de la avenida.


sábado, 18 de septiembre de 2010

Tema y argumento: producción

Jocelyn Vilela

Raúl se ve obligado a refugiarse con su abuela, quien vive lejos de la ciudad, luego de ser amenazado por una mafia tras frustrar un asalto. El imprevisto y obligado reencuentro provoca un cambio en el estilo de vida de Raúl y el destino de su abuela.

María Fernanda Román Fernández


Teodoro, un viudo desde hace 6 años, se había quedado solo desde la muerte de su esposa y había perdido todo contacto con sus familiares, debido a la relación tan tormentosa que tenía con la difunta. Un día decide conocer qué hay más allá de las cuatro paredes que lo encierran. En una de las salidas conoce a Dominga. Desde ese momento cada uno se dará cuenta que tienen una historia en común.

César Pancorvo

El señor Jaime ve su tranquilidad amenazada cuando un joven, Carlitos, comienza a seducir a su esposa. Por esta razón, Jaime decidirá pagarle a unos hampones para que golpeen y arruinen la vida del chico.

Rodrigo Cueva

"Luego de fracasar en un negocio conjunto, tres amigos deciden tomar cada uno su propio rumbo. Antes de esto, encuentran después de una fiesta en la playa un maletín que contenía una gran suma de dinero. Deciden repartirlo por igual y mantener el secreto. Sin embargo, no todos asumieron el compromiso, lo que originó una secuela de embrollos en donde la ambición, la traición y la mentira fragmentaron la amistad de los tres amigos."