sábado, 18 de septiembre de 2010

Tema y argumento: producción

Jocelyn Vilela

Raúl se ve obligado a refugiarse con su abuela, quien vive lejos de la ciudad, luego de ser amenazado por una mafia tras frustrar un asalto. El imprevisto y obligado reencuentro provoca un cambio en el estilo de vida de Raúl y el destino de su abuela.

María Fernanda Román Fernández


Teodoro, un viudo desde hace 6 años, se había quedado solo desde la muerte de su esposa y había perdido todo contacto con sus familiares, debido a la relación tan tormentosa que tenía con la difunta. Un día decide conocer qué hay más allá de las cuatro paredes que lo encierran. En una de las salidas conoce a Dominga. Desde ese momento cada uno se dará cuenta que tienen una historia en común.

César Pancorvo

El señor Jaime ve su tranquilidad amenazada cuando un joven, Carlitos, comienza a seducir a su esposa. Por esta razón, Jaime decidirá pagarle a unos hampones para que golpeen y arruinen la vida del chico.

Rodrigo Cueva

"Luego de fracasar en un negocio conjunto, tres amigos deciden tomar cada uno su propio rumbo. Antes de esto, encuentran después de una fiesta en la playa un maletín que contenía una gran suma de dinero. Deciden repartirlo por igual y mantener el secreto. Sin embargo, no todos asumieron el compromiso, lo que originó una secuela de embrollos en donde la ambición, la traición y la mentira fragmentaron la amistad de los tres amigos."

viernes, 17 de septiembre de 2010

Tema y argumento

Condiciones generales de un cuento

1.-Relatar solo un hecho importante.
2.-Definir un tema y una trama o historia precisos (no relatar más de un acontecimiento)
3.-Tener claro todo el argumento.
4.-Contener pocos personajes.
5.-Mantener la intensidad durante todo el relato.

Luego de caracterizar a los personajes, en esta sesión trabajaremos la selección del tema y la elaboración del argumento.

Objetivo: elaborar el argumento de un cuento

I. La elección del tema

¿Sobre qué escribir?

Escribir sobre lo que se conoce

La respuesta inmediata no es difícil: escribe sobre lo que más conoces, escribe sobre lo que sabes, sobre aquello que podría fluir espontáneamente sin tener que recurrir necesariamente a información accesoria. Ello no significa que para darle mayor verosimilitud a los relatos no se pueda, eventualmente, consultar textos especializados sobre el tema. Por ejemplo, si vamos a escribir una historia ambientada en medio de una plaga de peste bubónica convendría consultar algunos aspectos básicos acerca de los síntomas de esta enfermedad para describir adecuadamente el padecimiento de los personajes y también para la ambientación.

Puede pasar, también, que como resultado de nuestro conocimiento de determinados saberes hayamos adquirido cierta competencia para escribir sobre el tema que más nos interesa. El riesgo es que hay que evitar es caer en la excesiva erudición o documentación referencial, de manera que los datos opaquen el desarrollo de la historia o que todo ese conocimiento bibliográfico ahuyente más que motive al lector. Sin embargo, dependerá de cómo el autor disponga de esa información que, a pesar de ser muy especializada (como en el caso de los relatos de ciencia ficción de Isaac Asimov o Ray Bradbury), no espanta al lector novato sino que más bien lo anima a continuar, pues el conocimiento contenido en el texto es autorreferencial, es decir, se comprende dentro de los límites de la historia misma que se narra y el lector se basta con el relato para entenderlo sin necesidad de consultar un material extra.

El caso de Borges es excepcional. Su cultura enciclopédica le permitía crear relatos en los que vertía todo su conocimiento acerca de literatura, religión, historia, ciencia y filosofía. De hecho, Borges no es un autor de gusto masivo en los lectores, pues la gran mayoría no está obligado a conocer todas las referencias, citas, notas aclaratorias, hechos y personajes históricos que el autor coloca en sus cuentos.

Mentir con conocimiento de causa

Para Mario Vargas Llosa, la creación literaria es una gran mentira. Esto significa que una novela o un cuento no son documentos históricos sino productos de la ficción, a pesar de que se encuentren muy documentados y que reflejen hechos reales. La receta vargasllosiana consiste en documentarse sobre la realidad para mentir conocimiento de causa, es decir, conocer bien la realidad sobre la cual se va a ficcionar, pero no solo para reproducirla tal cual, sino para trascenderla, o sea, para devolverla como un relato en el que además de la realidad haya un “elemento añadido”. Ese elemento añadido será el aporte personal del autor, aquello que personalmente este desee suprimir, añadir, reemplazar o cambiar. En resumen, según el autor de La ciudad y los perros un narrador no tiene la obligación de decir la verdad (como sí la tiene el historiador).

En consecuencia, el autor tiene licencia absoluta para distorsionar cualquier evento real y acomodarlo a su antojo y de acuerdo a sus necesidades literarias, pero guardando cuidado de no mezclar los registros del género. Por ejemplo, si escribo una novela sobre la guerra con Chile, no será muy verosímil el hecho de insertar sucesos de ciencia ficción en la historia, ni siquiera bajo el pretexto de la invención. Puedo fantasear, sí, pero dentro de las exigencias de mi propia historia.

No hay temas buenos ni malos

No te preocupes por escoger temas trascendentales, vitales, altruistas, morales admirables o de necesidad histórica o social. No hay temas buenos o malos sino mal o bien narrados. Todo tema es susceptible de ser narrado. Muchos escritores comparten la idea de que los grandes temas se han agotado y que simplemente disponemos de los mismos temas o variaciones leves acordes a los tiempos en que nos toca vivir. En este sentido, la originalidad no radica en crear algo absolutamente nuevo que antes no haya existido, sino en replantear el tema ya conocido mediante otro enfoque. El escritor que se considere original en el sentido de fundador o inventor de algo absolutamente nuevo y sin precedentes estaría negando el hecho de que, o bien la época nos influye con los mismos factores y producto de ello es muy factible que coincidamos en los temas de nuestras creaciones, o bien se trata de alguien que no leyó nunca a ningún otro autor, lo cual podría ser catalogado de extraordinario, pero poco creíble, pues la creación literaria y artística en general es una retroalimentación constante con la tradición.

Un artista se inserta en la tradición o innova, pero, en ambos casos, no puede ignorar en su totalidad la producción que lo precede, ya sea porque la asume o porque la supera.

Los roles actanciales

En todo relato suelen cumplirse roles actanciales. Un sujeto busca un objeto; para lograr su cometido posiblemente enfrenta la oposición de algo o alguien y a la vez también recibirá ayuda. Asimismo, el objeto que deseo puede estar en posesión de alguien y su consecución tener como destinatario a él mismo o a otra u otras personas. Por ejemplo:

“Romeo desea el amor de Julieta quien también lo corresponde. Sin embargo, el odio existente entre sus familias es un obstáculo. Para superarlo, recibirá la ayuda de Fray Lorenzo, quien aprecia mucho a los jóvenes amantes.”



Fíjense que los roles actanciales con corresponden necesariamente a personas, sino que podrían ser desempeñados por valores, ideas, un colectivo, una situación o probablemente una fuerza sobrenatural, el clima, etc. Las relaciones existentes entre los actantes dará lugar al argumento del relato

Dinámica de creación: diseño del argumento

Con los productos que fueron caracterizados en la sesión ante (Inka Kola, Coca Cola, Free Tea, Gatorade, diario Ajá, El Comercio, Revista Cosas, diario Gestión) debe hacer lo siguiente:

a) Escoja dos o tres de ellos (no más). Los que Ud. considere que ha caracterizado mejor.

b) Colóqueles un nombre. Posiblemente, dependiendo de su caracterización determinará un nombre en función del género.

c) A partir del siguiente enunciado “Salieron juntos bajo la lluvia…” escriba el argumento de un cuento.

d) Utilice sus propios intereses temáticos como recurso para idear el argumento y siga las sugerencias indicadas en el apartado "Sobre qué escribir"


La caracterización de los personajes

La primera actividad consiste en caracterizar nítidamente a los personajes del cuento. Mi propuesta parte de la siguiente premisa. Los personajes de un cuento deben poseer características muy contrastantes, es decir, debe estar muy bien definida su personalidad, sus rasgos físicos o psicológicos, sus preferencias, gustos, aversiones, etc. A diferencia de la novela donde es posible disponer de una gama enorme de personajes que aparecen y desaparecen muchas veces a gusto de ellos mismos y donde podrían compartir rasgos similares o coincidir en tal o cual aspecto general, en el cuento el autor debe dominar en absoluto la existencia de sus personajes y no al revés.

El siguiente ejercicio pretende despertar nuestra creatividad para lograr una caracterización contrastante de personajes.

Instrucción

Si los siguientes productos de consumo fueran un ser humano, ¿cómo serían física y psicológicamente?
Caracterice con amplitud a cada uno de ellos.

INKA KOLA

COCA COLA

FREE TEA

GATORADE

El COMERCIO

EL AJA

EL BOCON

REVISTA COSAS

A continuación, presentamos algunas propuestas.

César Augusto Pancorvo

a) El Comercio: Su cuerpo es el de un cincuentón y muestra cierta decadencia. El trabajo y la avaricia lo han absorbido, así como la solemnidad. No es difícil escuchar que las mujeres lo critican por ser aburrido.

b) La Coca Cola: Deducir su edad exacta es imposible, pero roza los cuarenta. A pesar que no es una chiquilla, todos la miran e intentan conquistarla. En su cuerpo se deslizan varias curvas tentadoras y una piel morena que opaca una personalidad francamente plana.

c) El Trome: Ese naranja que le gusta tanto sólo puede ser señal de los gustos por lo cálido, lo moderno, lo vivo. De hecho, el calor es una de las pistas para darnos cuenta de su mal gusto: fucsia por aquí, por allá, verde por ahí también, y el pañuelo rojo, la gorra mostaza, los zapatos encendidos. Ese desorden también abruma su vida: no sólo en lo estético, sino también en lo laboral. Por si fuera poco, sabe acerca de muchas cosas, pero de nada sabe demasiado. Abarca mucho y aprieta poco. Tiene muchos amigos, pero ningún admirador. No tiene más de 22 años.

Fred Mauricio Contreras Valle

Coco - La coca-cola: Es una súper estrella de rock conocido por todos. A algunos les gusta y a unos pocos no. Su música es igual, pero refresca a sus oyentes.

Katy - El Comercio: Es una joven empresaria de alto nivel dotada de gran conocimiento y siempre informada para llegar a los demás

Toño - El Trome: Se mueve como un paparazzi, siempre centrado en vender la noticia. Siempre está cerca del momento exacto del escándalo







viernes, 31 de octubre de 2008

Adán: la primera creatura

Al momento de elegir cómo llamar a este nuevo blog dedicado a la creación literaria, barajé diversos nombres. Finalmente, me decidí por Hijo de Adán en honor a la creatura y criatura que según la tradición judeocristiana fue el primer hombre creado a imagen y semejanza de su autor. Extraño nombre para un blog dedicado a la creación literaria, pero a la vez muy significativo. En este espacio pretendo publicar exclusivamente los textos que surgen de los talleres literarios que vengo dictando desde hace dos años en diversas instituciones.

Debo confesar que cuando me inicié en el oficio de la escritura como poeta, luego como narrador y actualmente más como cronista y ensayista, sentía una enorme desconfianza y hasta desdén por los talleres literarios. Al igual que la mayoría de mis condiscípulos, estaba convencido de que solo bastaba con ser un apasionado lector de grandes poetas o narradores y que la experiencia creadora era más importante que las sugerencias acerca de cómo escribir. No es que hoy considere que es más importante leer los testimonios de los maestros que leer sus obras o finalmente volcarse a escribir, sino que también creo que es muy importante conocer el oficio de escritor, sobre todo en géneros como el cuento, la novela, la crónica y el ensayo, en los cuales considero que los aspectos técnicos y estructurales son muy importantes y que su dominio requiere de un trabajo muchas veces arduo y constante de lectura y revisión.

Después de algunos años, mi excesiva y vehemente confianza en la inspiración y el talento nato ha ido decreciendo progresivamente. Comparto la opinión de Vargas Llosa, Faulkner, Flaubert, Balzac, Miguel Gutiérrez, etc. de que el oficio de escritor está constituido sobre la base del esfuerzo y que este no debería abandonarse a las veleidades de la inspiración, pues podría suceder que aquella ansiada chispa divina nunca aparezca.

Si algo pueden aportar los talleres de creación literaria, ello es la adquisición de un hábito de trabajo basado en el difícil oficio de hallar el punto medio entre la prematura satisfacción por la obra terminada y la obsesiva compulsión por lograr una obra perfecta. Situarse en ambos extremos sería fatal para el aspirante a escritor en cualquiera de los géneros que deseara cultivar, ya que el primero le impediría desarrollar el hábito de la corrección (que es en realidad cuando comienza el verdadero trabajo del escritor); y el segundo lo sumergiría en el hoyo negro de la hipercorrección, lo que suele derivar en el detrimento de una muy buena obra. ¡Cuántas veces he sido testigo de cómo un tallerista en su afán de pulir su texto termina por liquidarlo! De tanto afilar la cuchilla, es probable que nos quedemos solo con las limaduras y la desaparezcamos para siempre.

En Hijo de Adán publicaré los textos más logrados que surjan en los talleres. Por supuesto que mi elección estará absolutamente mediatizada por la arbitrariedad de mis gustos literarios, lo cual es necesario admitir sin rubor alguno. Eventualmente, se publicarán las opiniones de algunos amigos escritores contemporáneos, entrevistas o reseñas de libros recientemente publicados, pero el privilegio lo tendrán los textos del taller.

El crecimiento de este blog dependerá exclusivamente de las creaciones de sus autores y de los comentarios de todos aquellos que tengan disposición para compartir sus experiencias, para sugerir, debatir o contrastar puntos de vista. De mi parte, solo aspiro a ofrecer una tribuna para un oficio que me ha sido imposible evadir desde que tomé un lápiz y papel y escribí un par de líneas que rehíce hasta quedar conforme. Este blog pertenece a todo aquel que posiblemente no pueda evadir la necesidad de escribir y que considere que dicha experiencia es lo mejor que le ha podido ocurrir en esta vida.