domingo, 26 de septiembre de 2010

Punto de vista del narrador: ejemplos

Primera persona

“Cuando hube colocado bien mis ganchos, empecé a tirar, pero inútilmente, porque todas las embarcaciones estaban ancladas. Corté rápidamente sus cables con un cuchillo y con la mayor facilidad me llevé tras de mí los principales cincuenta navíos.

Los Blefuscuitas, que no tenían la menor idea de mi propósito, quedaron sorprendidos. Ellos vieron que corté los cables y discurrieron que mi intención era abandonarlos al viento y marea para que chocasen unos contra otros. Pero cuando vieron que arrastraba toda la flota de una vez, prorrumpieron en clamores de rabia y desesperación”.

Los viajes de Gulliver. JONATHAN SWIFT

Segunda persona

“LEES ESE ANUNCIO: UNA OFERTA DE ESA NATURALEZA no se hace todos los días. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más. Distraído, dejas que la ceniza del cigarro caiga dentro de la taza de te que has estado bebiendo en este cafetín sucio y barato.”

Aura. CARLOS FUENTES

“Has lanzado una profecía, Urganda, y con ello has puesto en marcha la máquina de esta escritura. Sí, pues si bien es cierto que la idea de un diario me rondaba desde hace tiempo, ha sido el incidente que me ha empujado a dar principio a esta aventura (…) Un diario donde hablar del platónico amor que te profeso, y donde seguir el cumplimiento de tu vaticinio y registrar los sucesos sin duda memorables que se avecinan (…)”

Libro del amor y de las profecías. EDGARDO RIVERA MARTÍNEZ

Tercera persona omnisciente

“¿Pero qué habrá que hacer? ¿Qué puedo hacer? -se preguntaba con desesperación y no encontraba respuesta...- ¡Qué terrible, qué terrible, -se repetía Oblonsky-... Ella estaba contenta y feliz con los chicos, yo no quise interferir en absoluto, la dejé manejarlos a ellos y a la casa a su manera... ¡Dios mío! ¿Qué voy a hacer?... Bueno, veremos, se decía Oblonsky.
Ella recorrió de una rápida ojeada su fresca y saludable figura. «Sí-pensó-, está feliz y contento, pero ¿y yo?... Y esa odiosa afabilidad, que hace que la gente lo quiera y lo elogie tanto... ¡cómo la odio!”

Anna Karenina. LEÓN TOLSTÓI

Tercera persona testigo

“La puerta del bodegón de Enrique se abrió y entraron dos hombres. Se sentaron al mostrador... Afuera estaba oscureciendo. La luz de la calle entraba por la ventana... Ambos salieron a la puerta. Jorge los observó por la ventana, al pasar bajo la luz del alumbrado y a través de la calle. Con sus sobretodos ajustados y sus galeras hongo parecían una pareja de vodevil. Jorge se volvió por la puerta vaivén a la cocina y desató a Nick y al cocinero... Afuera, la luz del alumbrado brillaba a través de las ramas desnudas de un árbol. Nick subió la calle junto a las huellas de los autos y dobló en el siguiente farol de alumbrado hacia una calle lateral. Tres casas más arriba estaba el hospedaje de Hirsch.”

“Los asesinos”. ERNEST HEMINGWAY

Técnica epistolar

Usted sabe por qué vine a su casa, a su quieto salón solicitado de mediodía. Todo parece tan natural, como siempre que no se sabe la verdad. Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires y me lance a mí a alguna otra casa donde quizá... Pero no le escribo por eso, esta carta se la envío a causa de los conejitos, me parece justo enterarla; y porque me gusta escribir cartas, y tal vez porque llueve.

“Carta a una señorita en París”. JULIO CORTÁZAR

Técnica dialogada

-Cocinás bien.
-Gracias, Valentín.
-Pero me vas a acostumbrar mal. Eso me puede perjudicar.
-Vos sos loco, ¡viví el momento!, ¡aprovechá!, ¿te vas a amargar la
comida pensando en lo que va a pasar mañana?
-No creo en eso de vivir el momento, Molina, nadie vive el momento.
Eso queda para el paraíso terrenal.
-¿Vos creés en el cielo y el infierno?
-Esperate Molina, si vamos a discutir que sea con cierto rigor; si nos
vamos por las ramas es cosa de pibes, de discusión de bachillerato.
-Yo no me voy por las ramas.
-Perfecto, entonces primero dejame establecer mi idea, que te haga un
planteo.
-Escucho.

El beso de la mujer araña. MANUEL PUIG

Monólogo interior o fluir de la conciencia

"Sí porque él nunca había hecho tal cosa como pedir el desayuno en la cama con un par de huevos desde el Hotel City Arms cuando solía hacer que estaba malo en voz de enfermo como un rey para hacerse el interesante con esa vieja bruja de la señora Riordan que él se imaginaba que la tenía en el bote y no nos dejó ni un ochavo todo en misas para ella sola y su alma grandísima tacaña como no se ha visto otra con miedo a sacar cuatro peniques para su alcohol metílico contándome todos los achaques tenía demasiado que desembuchar sobre política y terremotos y el fin del mundo vamos a divertirnos primero un poco Dios salve al mundo si todas las mujeres fueran así venga que si trajes de baño y escotes claro que nadie quería que ella se los pusiera imagino que era devota porque ningún hombre la miraría dos veces espero no llegar a ser nunca como ella milagro que no quisiera que nos tapáramos la cara pero era una mujer bien educada y toda su cháchara con el señor Riordan por aquí y el señor Riordan por allá supongo que él se alegró de perderla de vista y el perro oliéndome las pieles y siempre entremetiéndose para subírseme por debajo de las enaguas…”

“Monólogo de Molly Bloom.” Ulises. JAMES JOYCE